El ex Presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, ha
enviado una carta desde el “exilio” dirigida a todos los ciudadanos
catalanes independentistas, a los cuales les dice que no se preocupen y que en
las siguientes elecciones los partidos que luchan por la independencia de
Cataluña ganarán sin ninguna duda a aquellos que prefieren la aplicación del
artículo 155:
Queridos conciudadanos,
Estamos
afrontando una situación impensable en un entorno democrático. Una parte del
Gobierno legítimo de Cataluña, con su vicepresidente y siete consejeros, está
en la prisión, y otra parte, el presidente y cuatro consejeros, en el exilio;
el Parlamento ha sido cerrado antes de tiempo y buena parte de los miembros de
la mesa viven con la amenaza también de ser encarcelados. Y todo ello como
consecuencia de haber sido leales con la confianza que nos otorgó la mayoría de
los ciudadanos. Hablamos de una situación que es claramente contraria al Estado
de derecho y al ordenamiento de la Unión Europea, y que aleja todavía más el
Estado español del grupo de países referentes de buenas prácticas democráticas.
Para decirlo suavemente, el Estado se ha situado mucho a la periferia del
bloque democrático central europeo.
Siempre
hemos defendido que la vía democrática es la única que nos permite vehicular la
legítima aspiración de la independencia de Cataluña, y es justamente por eso
que el Estado ha considerado que la única manera de frenarla es frenando la
democracia activando una estrategia desesperada y extrema ante la firmeza
democrática de las instituciones y la ciudadanía de Cataluña. Muerta la
democracia, muerta la independencia, he aquí su esperpéntica estrategia.
Los
hechos de las últimas semanas confirman que el Estado español no ha entendido
cómo funciona el mundo al siglo XXI. Privar de libertad los miembros del
Gobierno de Cataluña y disolver el Parlamento de Cataluña a golpe de decreto y,
por lo tanto, hurtar a los catalanes su soberanía, ha sido la única respuesta
que ha sido capaz de articular ante las reiteradas ofertas de diálogo
reclamadas insistentemente por las instituciones catalanas. Es un grave error
pensar que la represión es el camino para que una buena parte de los catalanes
abandonen sus legítimas aspiraciones.
Podrán
imponerse físicamente encima nuestro, pero nunca podrán derrotar nuestros
marcos mentales. Podrán asfixiarnos económicamente, pero no podrán frenar la
potencia de un país europeo, emprendedor y con una gran capacidad de generar
talento y prosperidad. Podrán humillarnos y asediarnos, a nosotros y a nuestras
familias, apoyados por el perverso sistema mediático español, que ha impuesto
un relato de odio y de mentira permanente sobre las instituciones políticas y
las entidades soberanistas y ciudadanas, pero no podrán derribar nunca nuestras
aspiraciones democráticas.
Somos
completamente conscientes de las incertidumbres y los temores que han
sobrevolado estos días sobre todos vosotros y entendemos la desorientación
causada por nuestra carencia de respuestas rápidas ante los ataques desmesurados
contra los representantes y las instituciones legítimas catalanas, pero os
aseguramos que seguimos fuertes y de pie y que ni a vosotros ni a nosotros no
nos podrán robar ni una brizna de la dignidad con que afrontamos estas horas
difíciles de nuestras vidas y de la vida de nuestro país.
Ante
el complejo escenario, el Gobierno legítimo de Cataluña tiene una doble
obligación que cumpliremos a pesar de las circunstancias. La primera, mantener
la legitimidad de la libre elección que expresasteis a las urnas el 27 de
septiembre de 2015. Lo diremos tantas veces como haga falta en todo el mundo:
somos un gobierno legítimo y tenemos un Parlamento legítimo. Desde Bruselas,
apoyados por una estructura estable que ponemos en marcha hoy para coordinar
las acciones del Gobierno, exigiremos este compromiso cada día y en cada
ocasión a la comunidad internacional, denunciando la politización de la
justicia española, su carencia de imparcialidad, su voluntad de perseguir las
ideas y reafirmando la firme apuesta del pueblo catalán por el derecho a la
autodeterminación, por el diálogo y por una solución acordada.
El tiempo que pasaremos entre
rejas españolas o al exilio no será va si vamos unidos más que nunca en la
defensa de Cataluña y en la denuncia de la decadencia democrática del Estado
español así como de los abusos de una Unión Europea que ha tolerado, e incluso
amparado de manera vergonzosa, las actuaciones represivas españolas. Nuestro
compromiso con los valores de Europa es más fuerte que nunca, porque todos juntos
nos necesitamos, porque queremos fortalecer una Europa de ciudadanos que tengan
capacidad de vencer los miedos y las amenazas.
La
segunda obligación, y esta os implica a todos vosotros, es sobreponernos y
sostener la democracia, ahora amenazada por la coalición que ejecutó el 155,
con connivencia con la violencia jurídica, policial y de la extrema derecha. Os
pedimos la combinación eficaz de coraje, de firmeza, de indignación, de
rechazo, y a la vez de paz y respeto, como mejor actitud para ganar el combate
que nos plantea un Estado enloquecido y descontrolat. No nos dejamos arrastrar
por la pulsión violenta que impera en buena parte del sistema político español,
porque es el único ámbito en que seguro que perderemos. Recordáis que cuando
hemos planteado embates democráticos, los hemos ganado todos. Siempre. El
último, el 1 de octubre, en unas condiciones extremadamente difíciles, en medio
de una indecente ofensiva de violencia ordenada por el Estado.
La
hoja de ruta para los próximos días y semanas está claro y nítido: antes
que nada, defender la democracia. Desgraciadamente lo tenemos que volver a
hacer, como ya ha sucedido en otros momentos de nuestra Historia, cuando nos
han visitado los del clan del 155 en forma de Primo de Rivera, general Franco o
Felip V. Toca resistir, perseverar y continuar defendiendo nuestra lengua,
nuestra cultura y nuestra historia, que es una historia de éxito
construida con la diversidad, la capacidad de acogida otros pueblos de España y
del mundo y, sobre todo construida con muchas esperanzas de futuro.
Toca
echar democráticamente de nuestras instituciones quienes se las han querido
hacer suyas con un golpe de estado. Toca dar respuesta a quienes quieren
desmenuzar el autogobierno que nos había quedado después de la sentencia del
Estatuto y de la retahíla de leyes, decretos y medidas siempre tendentes a la
recentralización más o menos encubierta, pero efectiva a la práctica. Y
defenderemos la democracia votando, como lo hemos querido hacer siempre.
Queríamos votar y queremos votar. Ciertamente querríamos hacerlo cómo ya han
hecho en Escocia y cómo harán otros países en el futuro. Queríamos y queremos
resolver las aspiraciones ciudadanas a través de las urnas y por eso entomem
las elecciones que plantea la Sido Espanyol el día 21 como un reto para
recuperar la plena democracia sin presos, sin venganzas, sin imposiciones, sin
furia y llena de futuro, de diálogo y del acuerdo.
El
otro elemento central de la hoja de ruta es exigir y conseguir la liberación de
los presos políticos que tiene secuestrados el Estado español, el
vicepresidente, los siete consejeros y los presidentes de Òmnium Cultural y la
Asamblea Nacional Catalana, Jordi Cuixart y Jordi Sànchez. No podemos
desfallecer, no podemos quedarnos inmóviles ante el sufrimiento de sus hijos,
de sus parejas, de sus familias, de sus amigos y de su gente, que somos todos
nosotros. Es la hora de ser más perseverantes que nunca. Diez personas y sus
familias representan, a estas alturas, vuestra dignidad individual y colectiva.
Por ellos y por otras personas que podemos seguir el camino de la prisión, hace
falta que denunciamos cada día su situación y que el próximo sábado
seamos centenares de miles a la Fiesta Nacional por la Libertad que se ha
convocado en Barcelona. Y esto sólo depende de nosotros, de vosotros, de
nuestra fortaleza, de nuestras convicciones.
Sólo
desde la ciudadanía, desde el compromiso democrático, desde la respuesta de
base, organizada, democrática, pacífica pero radicalmente insobornable,
podremos recuperar el control de nuestra vida colectiva y construir juntos, de
manera democrática, dialogada, una República que nos hemos ganado a las urnas y
que habrá que levantar, dándole sentido y contenido, también desde las urnas.
Este será el reto de las instituciones, de las entidades civiles, de las
empresas y de todos vosotros en los próximos tiempos. Recuperamos la libertad
este sábado en la gran manifestación en Barcelona y en el reto electoral que el
estado nos impone por el día 21. Y el día siguiente continuamos andando todos
juntos, en libertad.
Carles Puigdemont
Toni Comín
Meritxell Serret
Clara Ponsatí
Lluís Puig
Toni Comín
Meritxell Serret
Clara Ponsatí
Lluís Puig

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