Ya están empezando los catalanes independentistas a ver que su broma
simbólica de mal gusto no va a pasar como si nada por su Comunidad Autónoma, y
que la aplicación del artículo 155 va más en serio de lo que creen. Ahora
muchos de los medios de comunicación separatistas ya se están viendo obligados
a hacer despidos masivos ya que dos de sus fuentes de financiación principales,
las subvenciones y la publicidad institucional, han desaparecido.
Nadie quería hacer caso a las advertencias que se estaban dando y han
seguido actuando como si nada, pero ya los números no engañan a nadie: El Punt
Avui por ejemplo tiene pendiente un ERE que debe afectar a un total de unos 91
trabajadores (40% de la plantilla).

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