El exvicepresidente catalán, Oriol Junqueras, ha explicado a través de
una carta al diario británico The Times, en que explicaba
cómo pasa el tiempo en la cárcel y qué pensamientos le pasan por la cabeza allí
dentro, donde dice que tiene mucho tiempo sobretodo para la reflexión y para
rezar como buen católico que es. Esta es la carta:
Han pasado poco más de dos
semanas desde que, junto con otros siete miembros del Gobierno catalán, entré
en la prisión de Estremera, en las afueras de Madrid, para esperar el juicio
por cargos de rebelión. Todavía no he podido reunirme con los
consellers que se encuentran en otros bloques de celdas. La comunicación con el
mundo exterior es muy limitada: solo podemos hablar 50 minutos a la semana por
teléfono y no he visto a mis hijos. Dedico mi tiempo a la reflexión y,
afortunadamente, como católico, a la oración. Tengo tiempo para pensar en el
pasado pero también en el futuro.
Dicen
que Cataluña ahora tiene otro gobierno, pero nadie lo votó. Tanto el Partido
Popular como los socialistas han optado por la represión, suspendiendo las
libertades, liquidando nuestras instituciones y enviándonos a
prisión. Poco antes de que nos viéramos privados de libertad, se filtró
tanto la prensa como a políticos que la juez pediría prisión sin fianza.
Todo estaba arreglado de antemano. La jueza Carmen Lamela solo
necesitó cinco minutos de nuestro testimonio antes de anunciar su decisión.
Carles Puigdemont es el único
presidente legítimo de Cataluña y ahora se encuentra en el exilio, después de
haber sido liberado por decisión de la justicia belga. El contraste no
podría ser más obvio: la justicia española no actúa como sus socios europeos.
Esto no es una opinión, es simplemente un hecho.
Nosotros los catalanes somos personas pacíficas y valientes.
Tenemos en mente a nuestros hijos cuando nos enfrentamos al castigo por
defender la libertad de Cataluña. El Gobierno español nos quiere de rodillas,
sumisos, pero nos encontrará de pie. Dedicaremos toda nuestra energía a la
defensa de la democracia, de los derechos políticos y civiles, para ganar la
libertad. Procederemos con determinación, coraje y respeto absoluto a las
opiniones de todos, de una manera cívica y no violenta.
Por
eso, el 21 de diciembre votaremos por la independencia. De nuevo. Porque la
mejor respuesta que podemos ofrecer es una victoria democrática. Trabajaremos
sin parar, continuaremos y perseveraremos pacíficamente, con la cabeza alta y
alegría en nuestro corazón.

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