Por
mucho que le pese, Carles Puigdemont y los sus consejeros de la Generalitat de
Cataluña dejaron de serlo el 27 de octubre cuando el Gobierno de España decidió
aplicar el artículo 155 de la Constitución previa aprobación del Senado.
Es por ello que éstos ya no cobran su nómina como miembros del gobierno
catalán, pues fueron cesados de sus cargos y de sus funciones en ese
momento.
Con la disolución del Parlamento autonómico, además, los 135
diputados elegidos en 2015 verán reducido su sueldo, hasta que se
constituya la nueva Cámara catalana, que renovará sus escaños y éstos repetirán
o no en función de si concurren a las listas electorales y según el apoyo a las
mismas. El caso de Carles Puigdemont es diferente al del resto. En
cualidad de expresidente de la Generalitat tiene derecho a gestionar una
pequeña oficina, con un par de personas a su cargo, un despacho y un chófer.
Eso sí, para esto tiene que solicitarlo, dando por hecho de esta manera que ya
no es el presidente de la Generalitat.
Todo ello con el goce y disfrute de un sueldo durante cuatro años del 80
por ciento de lo que ha cobrado hasta ahora. Este 2017 tiene presupuestado un
salario anual de 139.585,67 euros, por lo que podría cobrar algo más de 9.305
euros al mes. Sin embargo, pintan bastos para el "ex", ya que será el
Gobierno de España quien tenga la última palabra, ya que la Generalitat tiene
las cuentas intervenidas, el que diera su visto bueno.

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