Los belgas que hablan ante las cámaras de televisión o de periódicos que
se han acercado hasta allí para saber la realidad sobre Puigdemont, lo tienen
claro: “no queremos que este hombre esté aquí porque no nos gusta que se rompan
los países”. Además, una de las mujeres que ha aparecido en escena ha asegurado
que “La gente no está muy contenta con el hecho de tener a Puigdemont entre
nosotros, sabiendo que lo único que quiere es separar Cataluña y España”.
Y no es para menos. A estos ciudadanos se les “ha metido un hombre
en casa” desconocido que está llevando las cámaras hasta allí y el punto de
mira de todos los políticos a la capital belga. No es de buen gusto pasar a ser
el ojo del huracán de un día para el otro por alguien que sólo quiere incendiar
el panorama político actual.

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