martes, 17 de octubre de 2017


 

El Gobierno de concentración con políticos es una opción


Tras la confusa comparecencia del presidente de la Generalitat en el Parlament, cuya decisión de suspender la declaración de independencia dejó desolados a sus partidarios y estupefactos a los partidos nacionales, Mariano Rajoy envió un «requerimiento» a Puigdemont para que aclare si declaró o no la independencia. Es el primer requisito que establece el artículo 155 en el caso de que una comunidad «incumpliere gravemente las obligaciones que la Constitución y otras leyes le impongan».

El «requerimiento» salió de la Moncloa y abrió un tiempo muerto en las hostilidades. Tiempo que el Estado aprovechó para celebrar el rearme de la unidad política PP-PSOE -los partidos que pusieron en pie y han gestionado el régimen del 78 durante 40 años- en la Fiesta Nacional.

El tiempo, sin embargo, sigue corriendo y esta próxima semana se agotará con el vencimiento de los dos plazos que Rajoy le ha dado al presidente de la Generalitat. El primero -para que conteste sí o no- se acaba el lunes. El segundo -en el que se le exige que restaure la legalidad- finaliza el jueves.


«Hemos pasado la semana de los desfiles triunfales, la Fiesta Nacional ha sido un paréntesis ficticio, a partir de ahora empiezan los problemas de verdad», advierten en el Gobierno y en el PP. «El problema de verdad», la madre de todos los problemas, es la aplicación del artículo 155 de la Constitución para tomar el control de las instituciones de autogobierno de Cataluña.

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