miércoles, 11 de octubre de 2017


Finalmente Puigdemont no se ha atrevido. Conocedor que nadie iba a aceptar su declaración unilateral de independencia, ha hecho la enésima chapuza del separatismo catalán. Ha proclamado la independencia durante 1 segundo. Automáticamente la ha suspendido, implorando diálogo a Mariano Rajoy y a la comunidad internacional.


En resumen, el proceso ha acabado, pero sigue el “procesisme” en forma de lloriqueo y peticiones de negociación. Que lo tengan claro: La Unidad de España ni se rompe ni se negocia.

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