Golpe final de la banca: pacta que no reconocerá
a la Generalitat si proclama la secesión
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu y
de la Fundación la Caixa, Isidro Fainé, pusieron rumbo
el jueves al Palacio Real y a la Asamblea del FMI en Washington,
respectivamente, con los deberes hechos. El pacto de ambos de abandonar la sede
en Cataluña fue el pistoletazo de salida para que más de 500 empresas hicieran
lo mismo y ahora han acordado un golpe final al proceso independentista por si Mariano
Rajoy no logra tomar un control efectivo de la Generalitat
durante un tiempo por verse o obligado a limitar el uso de las fuerzas de
seguridad del Estado.
El pacto de los grandes bancos españoles a instancias de los dos
grandes bancos catalanes es no reconocer a la Generalitat de Cataluña si se
declara independiente e intenta, como sugiere la CUP, imponer un corralito y
medidas recaudatorias rápidas. El pacto ha sido alcanzado, según ha podido
confirmar este diario, por si mientras Rajoy lanza y, sobre todo, hace efectivo
el artículo 155 de la Constitución se topan con dos supuestas legalidades
paralelas.
Aunque, como acusa Josep Borrell,
han tardado en reaccionar, lo cierto es que la banca está atacando ahora el
proceso independentista con una ofensiva más rápida y contundente que la del
Gobierno central. Su pacto implica de facto una especie de aplicación
financiera del artículo 155: solo cumplirán la legalidad que emana del Estado
español en caso de que se produzca un interregno entre las iniciativas del
Parlament y la restauración del Estado de derecho por parte del Gobierno
central. En particular, no acatarán ninguna medida de Carles
Puigdemont para contener la fuga de capitales o recaudación
paralela de impuestos que no estén cedidos por el Estado, que son dos de las
medidas temidas más inmediatas en caso de secesión.
La diputada de la CUP, Eulalia Reguant,
licenciada en Matemáticas, tiene claro lo que hay que hacer: un corralito. «A partir
de la declaración de independencia, hacemos un control de capital y de flujos
en Cataluña para garantizar, al menos durante un tiempo, dar la capacidad de
funcionar a la república». Los seis principales bancos, desde CaixaBank, BBVA o
Santander hasta Bankinter controlan 180.000 millones en depósitos de residentes
catalanes.
Aunque no se ha hecho público, hay acuerdo en el seno de la
Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de
Ahorros (CECA). Fuentes de ambas instituciones ponen como ejemplo que, aunque
el cambio de sede salvaguarda pagar el impuesto de sociedades en el Estado
español y la seguridad del euro, la Generalitat podría empezar a aplicar la Ley
de Transitoriedad e imponer controles de salidas de capital y exigir
retenciones del IRPF de los empleados en Cataluña de los bancos y empresas que
operen en su territorio. También podrían imponer por ley que todas las
entidades financieras colaboraran en pagos de impuestos de clientes como se
hace ya con la Agencia Tributaria estatal. «Estamos de acuerdo tanto los de
origen catalán como los que no en que, pase lo que pase, no reconoceremos más
legalidad que la española y, por ejemplo, seguiremos practicando retenciones
fiscales solo en favor de la Agencia tributaria estatal y no de la catalana»,
afirma un banquero implicado.
En paralelo, CaixaBank y Sabadell mantienen contacto con
personalidades del PDeCAT para frenar la espiral. El propio ex presidente de la
Generalitat, Artur Mas, se está mostrando
sensible a que la declaración inmediata de independencia seria una locura y
también otras figuras como el conseller de Economía, Santi
Vilao la presidenta de la Diputación de Barcelona -y alcaldesa
de San Cugat del Vallés, sede operativa del Banco Sabadell-, Mercè
Conesa.
«Mas está más moderado, porque es consciente de que una DUI
ahora llevaría a Cataluña al caos. Él no es un loco y tiene líneas rojas. El
mismo reconvirtió el referéndum del 9-N cuando fue prohibido en una consulta
participativa», afirma un banquero catalán, confiado en que el ex president
influya en Puigdemont. «El problema es que Mas está muy dolido con el Gobierno
central», teme otro alto ejecutivo catalán.
El propio Artur está insinuando ya en público que la victoria
del Ejecutivo central no debe ser «humillante» para poder reconducir el
proceso, pero ha mostrado que no es de fiar cuando parece que se modera.
Hoy habrá reuniones clave con Puigdemont, pero el Estado debe
tener todo preparado. La banca ya lo tiene en otra muestra de que es más
efectiva en el siglo XXI que los tanques. Demasiado dinero en juego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario