Jordi Canal explica la Historia de Cataluña. G.M.P.
El vídeo original está lleno de sesgos, medias verdades,
reinterpretaciones históricas o directamente mentiras. “Y aun así, no es de lo
peor que he visto”, dice a El Independiente Jordi Canal
i Morell, autor del éxito Historia mínima de Cataluña (Turner,
2015) natural de Olot (Gerona), historiador doctorado y profesor de la Escuela
de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.
Junto
al profesor nos paramos a analizar el vídeo, punto por punto. Canal lo detiene
a cada imprecisión y, al cabo de una hora, el concepto de la obra ha cambiado
por completo. Esta no es la historia de Cataluña en 10 minutos, sino la
historia de Cataluña en 10 mentiras:
1 – La
trampa del presentismo. El vídeo, desde el primer momento y durante
toda su extensión, mantiene en el mapa la frontera de la actual Cataluña.
Incluso desde la época griega, donde da inicio al relato de una historia
presuntamente diferenciada de la del resto de la península. “Es un abuso
absoluto”, dice Canal. “No existe en esta época Cataluña, ni nada que se le
parezca, ni nada que esté predestinado a serlo”. El vídeo, sin embargo, insiste
en presentar la colonia de Ampurias como “el inicio de lo que será Cataluña”.
Con
la llegada de los romanos, el truco continúa siendo el mismo. “Sigue
apareciendo una línea que está condicionando a la persona que ve el vídeo a que
imagine que esas cosas que están ahí son distintas de las que hay en otra
parte, lo que en esa época no tiene ningún sentido”, dice el historiador. “Es
curioso que el vídeo, cuando destaca poblaciones romanas importantes, opta por
las que ahora son capitales de provincia, que no son necesariamente las más
importantes en aquel momento”, continúa. “Podría hablar de la actual Badalona,
por ejemplo, o la actual Mataró, que en este momento eran muy importantes. Hay
un intento de vincular esas ciudades con lo que son ahora: es más importante
colocar Gerunda que colocar Ampurias porque te remite más al presente”.
La
conclusión, en este sentido, es clara: “Uno de los problemas del vídeo, y del
relato del nacionalismo, es la trampa permanente del presentismo”. Un ejemplo
evidente de esto se da cuando el relato asegura que los visigodos “pasan por
Cataluña” en su camino hacia la conquista de la península. “Como si Cataluña
existiera en aquel momento”, rebate el profesor.
2 – Las
‘dos Cataluñas’. El relato hace especial hincapié en el
surgimiento de la Marca Hispánica propiciada por los francos para arrebatar
territorio a los musulmanes que dominaban la península. Es ahí donde surgen los
primeros condados, y es ahí donde el vídeo asegura que existen “dos Cataluñas”.
“Cataluña la vieja, la de los condados; y Cataluña la nueva, que todavía es
territorio musulmán”, simplifica la voz en off que guía
al vídeo.
Esta
afirmación es de las más obscenas de todo el conjunto. “No hay dos Cataluñas,
simplemente eso es Al-Andalus”, dice Canal para referirse a lo que Carki
denomina como Cataluña la nueva, en un
tiempo en el que según el vídeo surge ya la sociedad catalana como un conjunto.
“Se habla de esto como algo evidente y como si existiera. No existe una
sociedad catalana, ni siquiera existe el nombre de Cataluña. Existen unos
condados que empiezan a unirse en el norte de lo que ahora es Cataluña, y siempre
tenemos en el mapa ese recordatorio de lo que va a ser”, insiste Canal. “En ese
momento del que habla, la separación del Norte y del Sur, el Sur no tiene
ninguna frontera”.
3 – La
innombrable Corona de Aragón. La producción hace referencia al
enlace de Ramón Berenguer y Petronila como el momento en que los condados
catalanes se unen a la Corona de Aragón, con “total autonomía de gobierno”.
“Otra vez los términos”, subraya Canal, “autonomía y autogobierno son términos
que volvemos a aplicar desde el presente sobre el pasado”.
El
vídeo pasa a continuación a la expansión del mediterráneo y, por arte de magia,
las referencias a la Corona de Aragón desaparecen inmediatamente. “Cataluña es
ahora una gran potencia”, asegura el relato. El historiador lo contradice:
“Cuando habla de la expansión por la península y el mediterráneo dice que es la
expansión catalana, no la expansión de la Corona de Aragón. La terminología
catalana inventó en el s.XIX términos nuevos para la Corona de Aragón que nunca
habían existido hasta el momento. La gente entonces se reconocía como
aragonesa. En la expansión mediterránea los almogávares, que ahora se han
convertido en agentes nacionalizadores, lo que gritaban era: ‘¡Aragón,
Aragón!”.
“Si
se hubiera matizado y dicho que en Mallorca fueron básicamente catalanes, pues
sí. Pero no se puede sostener es que Valencia fuese conquistada específicamente
por catalanes, cuando ahí fueron los aragoneses quienes llevaron la batuta de
la conquista de lo que va a ser el Reino de Valencia”, continúa Canal, que
atribuye ese diseño a “una idea de futuro, que es la idea de un cierto
nacionalismo catalán de los Países Catalanes”.
4 – La
falsa continuidad de las instituciones. El vídeo
se detiene, lógicamente, en la creación de las principales instituciones
catalanas. “La autogestión catalana se hace cada vez más sólida”, dice el
narrador, mientras el actor del vídeo muestra un puño cerrado en señal de
fuerza.
“Es
cierto que en el s.XIV aparece una institución que se llama Diputación del
General, que no tiene nada que ver con la Generalitat actual”, dice Canal, que
afea que el vídeo ilustre a las instituciones del siglo XIV con sus símbolos
actuales. “Se trata de darle una continuidad que también adoptan los
presidentes de la Generalitat, sin tener en cuenta que la Generalitat, hasta el
siglo XVIII, no tiene nada que ver con la Generalitat actual”.
El
autor de Historia mínima de Cataluña rebate
el mito de la “restauración” de la Generalitat en 1931. “No hay una
restauración sino una creación de una institución que va a llevar el nombre
antiguo de la Generalitat. No hay 130 presidentes de la Generalitat, la cuenta
empieza con Francesc Macià, pero el relato nacionalista siempre intentará eso”,
continúa.
En
este sentido, insiste en señalar que “si la Generalitat del 31 se llama
Generalitat fue a propuesta del ministro de justicia Fernando de los Ríos
(PSOE), que se lo propuso a Macià y Companys”.
5 – El
sesgo social. El vídeo insiste en varias ocasiones en el
presunto carácter social de la construcción de la nación catalana. Y hace
referencia, en primera instancia, a las primeras revueltas campesinas en las
que, según su versión, el monarca se pone en contra de las élites para “liberar
a los campesinos de las ataduras de los nobles y de sus abusos”.
“El
rey no se pone totalmente al lado de los campesinos, saltándose a los nobles.
Llegan a un entendimiento que favorece a unos campesinos, los más ricos, y deja
colgados a los otros. Esa lectura en clave sociomarxista, que estuvo de moda en
cierto momento, ya está muy cuestionada”, explica el profesor. El vídeo insiste
posteriormente en varias ocasiones en hacer coincidir las revueltas sociales
con revueltas nacionales.
6 – El
aislamiento en América. El relato de la productora destaca
la autonomía “de Aragón y Cataluña” bajo el reinado de los reyes católicos. Y
asegura que, mientras Castilla se lanza al descubrimiento de América, “Aragón y
Cataluña no participan de esa colonización, siguen su propio camino y se
centran más en la conquista del mediterráneo, expandiéndose hasta Cerdeña,
Sicilia y Nápoles”. Otra vez el lenguaje: mientras Castilla coloniza,
Cataluña se expande.
“Primero,
seguimos hablando de Corona de Aragón. Y luego, los últimos estudios muestran
que los catalanes sí tuvieron un papel en la conquista de América. Que América
fue sólo para los castellanos es un mito”, dice el profesor. “Los catalanes,
sobre todo desde un punto de vista comercial, hicieron un gran negocio y
tuvieron una gran intervención en América. Aunque los puertos catalanes no se
abren hasta el siglo XVIII, hasta entonces los productos catalanes iban hacia
el sur por cabotaje y desde allí iban a América”, añade.
Un
vistazo, sin ir más lejos, a los políticos de la época, desmiente el
aislamiento aragonés en América. Melchor Navarra y Rocafull, Manuel Amat y
Juniet, Manuel de Oms y de Santa Pau o Gabriel de Avilés y del Fierro, todos
ellos aragoneses y alguno de ellos catalán, fueron virreyes de Perú.
7 – La
Guerra de Sucesión. El vídeo, en poco menos de un
minuto, despacha la Guerra de Sucesión bajo la argumentación clásica del
nacionalismo catalán: una guerra civil española en la que Cataluña lucha a
favor de los Austrias por sus garantías hacia el autogobierno y el resto de
España apoya al centralista borbónico. Culminada por la derrota del 11 de
septiembre de 1714, hoy conmemorado en la Diada, y el paso al ostracismo de las
instituciones catalanas.
“Evidentemente,
la Guerra de Sucesión es una guerra dinástica, pero no se dice que es
eminentemente una guerra internacional en la que están todas las potencias
europeas, y en la que el apoyo a uno u otro candidato tiene que ver con los
intereses de esas potencias, no con las ideas de más centralismo o menos. La
clave en esta guerra es el juego entre Gran Bretaña, Francia y Austria”,
explica Canal.
También
es discutible la idea del apoyo monolítico en Cataluña hacia el candidato
austracista. “Eso hay que matizarlo, las cosas no son tan simples. Hay
catalanes en el bando felipista. Personas, pero también poblaciones como
Cervera y muchas otras. Y tampoco es cierto que en el resto de España todo el
mundo fuera felipista, también había austracistas en Castilla”.
8 – El
nacionalismo proletario. El vídeo avanza y relata el
proceso de industrialización que Cataluña y el resto de Europa viven en el
S.XIX como causa del renacimiento del proletariado y, de su mano, del
catalanismo político, al que vuelve a insistir en conferir un origen social,
rebelde y obrero.
“Vincular
tan claramente proletarización y catalanismo político es una lectura que ha
generado debates historiográficos”, adelanta el profesor, que refleja a los dos
bandos enfrentados en esta interpretación. “La tesis de que el catalanismo
tiene origenes populares era la de Josep Termes y algunos historiadores que
contradecían la tesis que hace mucho tiempo puso en circulación Solé Tura, y
retomaron luego muchos otros, de que el catalanismo político nace de la
burguesía”.
“Me
da la impresión de que detrás del vídeo hay un discurso nacionalista catalán,
pero un nacionalismo de izquierdas”, analiza el autor de Historia
mínima de Cataluña.
9 – La
reinterpretación del carlismo. Canal, como experto en la
historia carlista, entra a fondo en la interpretación nacional que el vídeo
hace de estos conflictos, según la cual Cataluña como unidad se posiciona junto
al aspirante Carlos María de Borbón como garante de su autogobierno.
“Esto
es una falsedad absoluta”, dice el profesor. “En Cataluña, los carlistas fueron
muy importantes, pero no son mayoritarios salvo en algunas zonas: parte de la
Cataluña interior, alguna parte de la Cataluña meridional, pero en el fondo son
los liberales quienes predominan en Cataluña en ese momento”.
“En
muy pocas ocasiones se alude al autogobierno o a las instituciones catalanas
durante las guerras carlistas”, continúa Canal, que asegura que el nacionalismo
catalán y el vídeo en particular hacen una lectura “a la vasca” del conflicto.
El
relato, además, únicamente hace referencia a los conflictos en los que
Cataluña, de alguna forma, participa y pierde. Nunca a aquellos en los que
participa y gana. “Obvia por ejemplo la Guerra de Independencia, donde la movilización
catalana no habla de instituciones y es totalmente por España. No entra bien en
el relato”, analiza.
10 – El
catalán en el franquismo. Mientras que el franquismo supone
una evidente reacción contra todas las instituciones republicanas, incluida la
Generalitat, que se extiende de manera uniforme durante los 40 años de
dictadura, la represión hacia el catalán sufre diferentes estadios. Se prohíbe
la prensa diaria en catalán y buena parte de su uso en las instituciones. Como
explica Canal, la utilización del idioma evoluciona durante esas cuatro décadas
y, de hecho, en el “último franquismo” se convierte en un arma poderosa y
eficaz de contestación.
Es
el ‘boom’ de la nova cançó catalana, sin duda
una de las expresiones culturales de mayor valor político y contestatario.
Voces como las de Joan Manuel Serrat o Lluís Llach, hoy diputado de Junts pel
Sí, emergen entonces como referentes no sólo en Cataluña, sino en toda España,
que encuentra en sus mensajes un refugio antifranquista. Aun así, es durante estos
años, en 1968, cuando Serrat se niega a acudir a Eurovisión al prohibirsele
cantar en catalán.
También
la literatura catalana florece desde finales de los años 50: comienzan a
entregarse premios a la literatura en catalán y a editarse revistas especializadas.
En 1970, se firma el decreto que permite la enseñanza en idiomas distintos del
castellano en la enseñanza primaria.
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